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Manuel Souto: crònica de la taula rodona amb Martin Schulz

Creo que con sus preguntas completaron un mosaico donde se reflejaron casi todos los aspectos que preocupan a nuestra generación. Por último, y especialmente, me gustaría dar las gracias a Schulz, que tuvo el valor de enfrentarse a las preguntas de diez representantes de una generación indignada, sacudida por la crisis y desbordada por el desempleo. Schulz respondió como pudo a nuestras dudas y protestas, aprovechando de paso para hacer campaña de cara a las elecciones para ser el próximo presidente de la Comisión Europea. Es muy raro ver a un político de alto rango que quiera acercarse a sus ciudadanos y preguntarles por sus problemas. Que el encuentro fuese iniciativa suya y que además no hubiese ningún filtro en las preguntas dice mucho a su favor. Todo un ejemplo.

Por otra parte, quisiera hacer hincapié en los dos aspectos que me parecieron, al término del encuentro, los más relevantes a la vez que preocupantes. En primer lugar, la distancia que separa a nuestros políticos de los ciudadanos se intuye cada vez mayor. Schulz afirmó durante el debate que a veces le cuesta comprender a nuestra generación. Una evidencia más de la necesidad de renovar y rejuvenecer la clase política. Sin dirigentes que empaticen con nosotros y que comprendan nuestros problemas e inquietudes, no habrá una urgencia a la hora de encontrar una solución. Los políticos, que a veces parece que vivan en otro planeta con sus salarios desorbitados, nos conciben como porcentajes engañosos y estadísticas que no siempre reflejan la realidad. Si a través de estos debates conseguimos sentir una mayor proximidad y confianza hacia ellos, involucrar más a la ciudadanía en la toma de decisiones políticas, enderezar el camino hacia lo realmente importante y aprender los unos de los otros, sugiero que se organicen muchos más encuentros como este. En segundo lugar, hay que valorar el papel que desempeña actualmente la Unión Europea. En ningún momento del debate se atrevió Schulz a comentar la política de austeridad en España, ni a opinar sobre la actuación de Alemania en la resolución de la crisis europea, ni pudo posicionarse ante la pregunta que le realizaron sobre el derecho a decidir en Catalunya.

Que el representante de una importante institución europea se muestre tan precavido y no pueda siquiera hablar abiertamente sobre las actuaciones de los Estados que la componen deja en evidencia las carencias de la UE. Un ejemplo similar sería que el presidente de Estados Unidos tuviera miedo de opinar sobre cómo se está gobernando en el Estado de California. Al preguntarle acerca de los motivos del fracaso del euro, Schulz se echó a reír, alegando que él no puede asumir la derrota de la unión monetaria, aunque reconoció que el sistema financiero tiene algunas grietas que hay que tapar para que no se convierta en un experimento fallido.

Para que la UE no resulte una coalición deforme y desestructurada es necesario mantener una estrategia común, compacta y firme en todos los países que la constituyen y no replegarse ante las presiones e imposiciones de los gobiernos estatales. El euroescepticismo existe porque la UE, de momento, no ha dado motivos para confiar en la cohesión entre los países que la forman. Cuando los intereses de la comunidad europea se antepongan a los de cada uno de los estados, podremos tener razones para creer en ella. Hasta entonces se trata solo de una cuestión de fe.

 Ver aquí el vídeo del evento en El Periódico

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